Larga vida a los Hielocos


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Coleccionar taparroscas e intercambiarlas por diversos productos de plástico era la fiebre en los años noventa. Prácticamente cada año surgía una nueva promoción que volcaba a todos los consumidores a la búsqueda desesperada de tapas para canjear.

Pocas promociones fueron tan exitosas como los Hielocos de Coca Cola. Se trataba de unas pequeñas piezas de plástico que emocionaron a chicos y grandes en 1997.

Las figuras estaban basadas en el juego de tabas, una tradición griega que se jugaba con dados hechos con huesos. Eso era demasiado sombrío, así que para su versión del siglo XX se utilizó plástico de colores y se asignó a cada uno diferente personalidad.

Había un hippie, un monstruo, una chica de prominentes labios, una dona, uno nervioso que lucía la borde de derretirse. Toda una colección de locos que nos enamoró desde el primer minuto.

Los hielocos se podían canjear en cualquier tiendita.Tres taparroscas y cinco pesos eran suficiente para obtener dos figuras y una tarjeta que contenía toda la información respecto a su personalidad y cualidades.

La primera generación constaba de 60 personajes en distintos colores. La fiebre fue tal que pronto surgió una segunda generación pero en esta vez eran fluorescentes para poder jugar en la oscuridad.

No solo eso, también se inició una nueva colección de hielocos de otro planeta: Hielocos Aliens, que tuvieron tanto éxito como sus antecesores. En 1997 los hielocos ya eran uno de los juguetes preferidos en todo México.

También se lanzó una edición con la intención de subirse a la celebración de la Copa América 1997. Así llegaron los Hielocos Futboleros que fueron la última encarnación de este exitoso juguete.

Los personajes no se conformaron con ser el juguete favorito de todos los niños, su imagen también invadió toda la mercancía de Coca Cola. Durante un tiempo estaban en todos lados antes de desaparecer para siempre.

Hoy, más de 20 años después de su éxito, los recordamos con cariño y esperamos pacientes su regreso.

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