Entonces, ¿Bandersnatch lo logra? Cuántas estrellas se lleva la nueva peli de Black Mirror

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Autor: Armando Garcés 2 enero, 2019


La alternatividad, las posibilidades, y la trama son los fuertes de esta nueva apuesta de Netflix por revolucionar el entretenimiento por streaming de la mano de Black Mirror, con esta nueva entrega llamada Bandersnatch, una película basada en un videojuego ochentero de nombre homónimo.

Bandersnatch es una ambiciosa producción que combina el estilo tecnológico distópico de los guiones de Charlie Brooker y la dirección de David Slade, con los elementos de los videojuegos y el control que estos nos dan.

Black Mirror regresó al estilo “elige tu propia aventura” con una película interactiva recientemente lanzada muy “a lo Black Mirror” (if you know what I mean).

Las críticas han llegado sin hacerse esperar y se bifurcan —como los hilos de la historia de Bandersnatch— entre quienes amaron este nuevo formato y la experiencia que ofrece y quienes dicen que simplemente fue instatisfactorio y no llenó los espacios que abrió.

Advertencia:

Por la naturaleza de este artículo y de la película si sigues leyendo te encontraras con algunos spoilers, así que si no has visto esta película y esto te resulta inconveniente, te recomendamos vayas a verla en Netflix y regreses para comparar tu experiencia con lo que aquí escribiré.

Cómo es jugar/ver Black Mirror: Bandersnatch

La neta no es la primera vez que una producción audiovisual nos permite participar en el desarrollo de la historia. Hace no mucho HBO nos brindó “Mosaic”, e incluso la misma plataforma Netflix ya contaba con la opción de elegir tu propia historia con algunas de sus series que oferta para los más pequeños en Netflix Kids (sí, eso que acabas de hacer hoy o hace unos días con Bandersnatch, tus primitos lo hacen con sus caricaturas desde hace un tiempo).

Para poder disfrutar de este formato interactivo necesitaras un smartphone, tu computadora o una Smart TV, ya que no funciona con dispositivos de mirroring como Chromecast y similares.

Al darle play…

Al darle click a la miniatura de Bandersnatch desde el menú de Netflix, se inicia un corto video explicativo con el que ensayas la toma de decisiones, una vez concluido comienza la película.

Inspirado en un videojuego real de nombre homónimo y con una suerte de convinación de las leyendas urbanas ochenteras de gamers y “videojuegos malditos”, Bandersnatch cuenta la historia de Stefan (Fionn Whitehead), un talentoso joven programador obsesionado con realizar de forma honrosa la adaptación de su libro favorito en un ambicioso videojuego innovador.

Tras presentar su idea y mostrar sus habilidades, Stefan consigue el apoyo de Tuckersoft, una empresa emergente de videojuegos que cuenta con Colin Ritman (Will Poulter) el genio creador de algunas joyas de videojuego, quien al sentir empatía con Stefan, apoya su proyecto. Al llegar a este punto en la narrativa, podríamos considerar que tomamos las decisiones más relevantes a nivel historia.

Mientras la trama se desarrolla se nos presentan momentos donde tenemos que elegir entre alguna de las opciones que Netflix nos da, estas pueden ser: una positiva y otra negativa, ambas positivas, ambas negativas, o sólo una opción, incluso en algunos caminos que terminal “mal” Netflix nos da la opción de volver a momentos coyunturales y tomar decisiones diferentes para transitar otras líneas narrativas, eso sí, siempre siendo guiados por Netflix, que parece simular el libre albedrío, (concepto que forma parte importante de la discursiva de la cinta de Charlie Brooker).

Como acotación, no todas las decisiones tienen la misma ponderación para el desarrollo de la historia.

Poniéndonos positivos, podemos decir que Bandersnacht juega con posibilidades, perfiles psicológicos, caminos devenidos por decisiones, mientras atravesamos la narración audiovisual que incluye diálogos con temas filosóficos, y en momentos tiende a emparejar y superponer la intención de Stefan, el videojuego Bandersnatch, al espectador y su participación, volviendo todo un emparedado metanarrativo de múltiples capas que conforma la experiencia semiótica que brinda Bandersnatch volviendo el ver/jugar esta peli un plan muy “Black Mirroresco”.

Entonces, Bandersnatch lo logra, ¿sí o no?

En conclusión, cada decisión y su subsiguiente devenir narrativo es determinista, se desarrolla en un mapeo tipo árbol con cinco finales —a los que es tardado y tedioso llegar— y unas cuantas ramificaciones que si viéramos en código de computadora, sólo necesitaríamos de dos comandos: If y Else. No obstante, se siente como algo completamente nuevo, y otorga una experiencia distinta al ofrecer otro tipo de entretenimiento vía streaming, sin defraudar la puesta en duda de la realidad misma que rodea a los personajes y a nosotros, como acostumbra hacer Black Mirror.

Con el filme se plantean ideas grandes y lo que se ofrece es aceptable, sin embargo en la practica no se llenan las expectativas a cabalidad. Bandersnatch está limitado por los predecibles caminos ofrecidos, la posible flojera o recato por volverla más compleja y la ¿falta? de presupuesto para cada ramificación de la historia.

Un metraje más largo que las escasas dos horas y media que grabaron, diálogos diferentes —aunque no distintos sustancialmente— en cada cambio por más mínimo que este sea; un mejor ritmo y menos imposición de presencia de la marca Netflix, son algunas de las cosas que hicieron falta para que Black Mirror: Bandersnatch fuera, sin lugar a dudas, el éxito fulminante que prometía.

Se lleva 4 estrellas de 5.

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