¿Discutir con tu pareja fortalece o debilita tu relación?

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Autor: admin publiko 4 mayo, 2021


Mario Guerra
Tanatólogo, conferencista, business coach, psicoterapeuta
TW: @marioguerra

Hay muchas creencias alrededor de las discusiones en pareja; que si nunca hay que irse a la cama enojados sin haber arreglado el asunto, que discutir fortalece las relaciones, que una relación con frecuentes discusiones está condenada al fracaso, etc. La cuestión no es qué tanto se discute o por qué se hace, sino a dónde los lleva cada discusión y si el hacerlo fortalece o debilita la relación.

¿Discutir en pareja es algo que está bien o mal?
Discutir es algo inevitable, puesto que no hay dos personas que procesen la vida exactamente de la misma manera; es decir, siempre habrá algunas diferencias en puntos de vista al menos.
La cuestión es si hacen de esas diferencias un problema.
Hay quien se escuda en que “el otro es quien empezó” o en un “pues es que no se qué quiere”.
Una discusión podría derivar en la comprensión y negociación de diferencias o bien podría irse por el camino de la generación de un problema, el desborde emocional, la consecuente pelea de ataque – defensa – ataque, un deterioro de la relación de pareja.
Discutir y su resultado depende mucho de cómo se haga y la intención real con la que se inicie una discusión.
Pelear, en sí mismo, no ayuda a la gente a vincularse. Resolver problemas con soluciones mutuamente satisfactorias es lo que ayuda a las personas a fortalecer su relación.

¿Para qué sirve una discusión?
Una discusión que no sirve para:
Exponer un tema para resolverlo.
Mostrar una inconformidad para hacer acuerdos.
Expresar un desacuerdo y tratar de entender y ser entendido por el otro.
Mostrar el mundo interior del otro y conocer lo que valora y le es importante.
Visto como una oportunidad para aprender más sobre tu pareja
Reparar una relación que se ha dañado.
Una discusión que al menos no sirve para todo eso… es una discusión que no sirve a los propósitos de lo que debería ser una discusión.
Pensemos que sacar la basura es útil, pero no ayuda cuando se la echas en la puerta al vecino para que él sea quien se haga cargo, cuando dejas que se acumule y se descomponga o cuando, luego de tirarla, la vuelves a meter para luego reclamar a tu pareja que la casa sigue sucia.

Formas de discutir que no suelen ser de ayuda:
Escalar.
Como cuando ninguno cede en nada en favor del otro y así cada uno va subiendo de tono la discusión.
Pues no estoy de acuerdo.
Qué novedad.
Estás mal.
Pues tú estás peor.
Eres un idiota.
Y tú una bruja.
A mí no me dices así.
Yo te digo como me da la gana.
Eunuco
Quisieras, nomás ya no te toco porque me das asco.

Todo al ganador.
Como cuando se quiere ganar, demostrar o tener la razón a como dé lugar, sin importar el costo a pagar.  Algo muy desgastante.
Aquí está el mensaje que me mandaste diciendo que estabas de acuerdo.
Pues dije que sí porque no escribiste con claridad.
Pues me hubieras dicho que no habías entendido.
Es que sí entendí lo que escribiste, no soy adivino para, además, saber que querías decir otra cosa.
Es que estaba muy claro.
Para ti.
Pues como sea dijiste que sí.
A lo que escribiste, no a lo que me estás diciendo ahora que querías decir.  A eso no.
Pero es lo mismo.

¿Qué es lo mismo?
Lo que dije y lo que quería decir.
Por eso, no estoy de acuerdo y ya.
Pero dijiste que sí.
A lo que habías dicho, pero ya luego la cambiaste.
Es que no cambié nada.
Por eso, entonces no estoy de acuerdo y ya.
Hacer todo más grande.
Como cuando le dices a tu pareja: Tú nunca, yo siempre, tú todo, yo nada…
Es que a ti siempre se te olvidan todas las cosas que yo te pido. Nunca eres capaz de ponerme atención en nada y hacer un solo favor como yo lo necesito.
Las quejas no suelen ser de ayuda si no van acompañadas de peticiones.  Queja+petición=Reclamo.
Ataque a la persona.
Esto es muy dañino, porque se ataca directamente a la dignidad de la persona.
No es posible que seas tan inútil.
Pues te traje lo que me pediste.
Es que no doy crédito que no puedas hacer algo tan simple.
Es que no me dijiste las cosas con claridad.
Es que es un tema de sentido común… de pensar, no está difícil para una persona normal.
Pues yo entendí otra cosa.
Ese es el problema, que crees que entiendes algo cuando es evidente que entender la vida misma es algo que está muy, pero muy lejos de tus capacidades, las que se limitan a la subsistencia, tirándole a la parasitación de este mundo.
Tormenta emocional.
Como cuando la discusión y su contenido se pierden en un mar de reacciones emocionales como llanto, enojo, gritos, amenazas, hablar de manera simultánea…
En este tipo de discusiones, muy frecuentemente el chantaje emocional hace su aparición.
Nadie me entiende. Siempre supe que yo para tí era un estorbo. Mejor debería largarme para no seguir importunando.  Ya estoy acostumbrado a tus malos tratos.  Ya debería haber entendido que yo no te importo ni me quieres; eso merezco por idiota.
Ensaladas.
Como cuando empiezan discutiendo sobre un tema y sacan otro, a veces con la intención de defenderse de lo que sienten un ataque.
Otra vez volviste a dejar la puerta del baño abierta.
Cuál, si sí la cerré.
Pues no se abrió sola.
Bueno y qué, ni que a ti nunca se te hubiera olvidado comprar jamón en el super y yo no te digo nada.
Soplar a la brasa.
Tan importante es saber discutir como lo que se hace luego de la discusión.
Soplar a la brasa es como cuando ya estaba la fiesta en paz y uno de los dos le sopla para volver a encender el fuego.
Bueno pues entonces ya, en eso quedamos.
Si, ya.
(pasan 2 minutos)…
…pero es muy importante que te quede bien claro que yo no fui el que empezó.
El zen.
Como cuando uno de los dos no es empático con el sentir de su pareja ante un problema.  Por ejemplo, tu pareja está preocupada porque siente su futuro económico incierto.

¿Qué vamos a hacer?
Pues nada, ¿qué quieres hacer?
Pues que hagamos algo; no sé, un plan.
No podemos prever todo; además, no estamos mal.
Ahorita no, pero que tal si todo empeora.
No debemos ser pesimistas.
Estoy siendo realista, me preocupa mucho lo que pueda pasar. ¿A ti no?
Si pensara como tú que van a venir catástrofes sí, la cuestión es que yo no suelo exagerar.
Ahora estás diciendo que exagero.
No.
Entonces, ¿Qué me estás queriendo decir?

¿Qué es lo que tu cabecita puede entender?
No, es que no te pongas así.
Yo estoy tranquilo.
Pues no sé cómo puedes estarlo con las cosas como están. ¡¡¡Estás mal!!!!
El que yo pudiera estar mal, que no es así, no hace automáticamente que tú estés bien.
El instructor.
El que se pasa diciendo a su pareja cómo deben ser o hacerse las cosas de manera “correcta”, especialmente cuando te cuenta un problema esperando tu empatía, no una lección..
Lo que tú deberías hacer es renunciar a ese trabajo mediocre donde nomás te explotan por 3 pesos.
Ya te dije cual es la solución a tus problemas, si no me quieres hacer caso ese es tu problema.

¿Entonces las discusiones fortalecen o debilitan a una relación?
La fortalecen cuando abre la posibilidad de la reparación, de conocer y comprender el mundo interior del otro o son vehículos para alcanzar el mejor acuerdo posible.
La debilitan cuando se trata de:
Demostrar al otro que se tiene la razón.
Como para ambos es muy importante ser dominantes.
Se trata de ganar todo argumento y menospreciar los que se pierden.
Aprovechar el momento para desquitarse, sacar soterradamente un resentimiento o humillar y criticar al otro.
Como cuando se arrastran cosas del pasado remoto a un tema del presente o se mezclan otros temas e inconformidades que no se relacionan con el tema del momento

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