La Función Militar en un Estado Democrático (Parte 2)

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Autor: admin publiko 30 diciembre, 2020


La premisa esencial para cualquier sistema de control civil es la minimización del poder militar. Foto: Cuartoscuro.

¿Quién vigilará a los vigilantes?

Juvenal, 60-129 d.c.

Control civil objetivo

El control civil en el sentido objetivo trata de fortalecer la profesión militar. Precisamente, es aquella distribución de poder político entre civiles y militares que conduce más a fomentar las actitudes profesionales del cuerpo de oficiales. El control civil objetivo es así directamente opuesto al control civil subjetivo.

Quizás el término apropiado de control civil objetivo, debería ser control civil democrático, que existe cuando: i. Los jefes del gobierno son civiles y representan a la mayoría de los ciudadanos ante quienes son responsables y por quienes pueden ser destituidos mediante el normal funcionamiento de los procedimientos legales y políticos existentes; ii. Los jefes profesionales de los servicios armados están bajo el control del poder civil del gobierno, en una forma a la vez constitucional y efectiva; iii. El manejo por conducto ministerial de las instituciones militares está bajo la autorizada dirección de los civiles, quienes coordinan todas las fases del programa y son a la vez miembros responsables de una administración responsable; iv. Los representantes elegidos por el pueblo conducen la política general y está incluida en su competencia la decisión sobre la guerra, el voto de los fondos y de los hombres exigidos por los propósitos militares y el otorgamiento de cualquier clase de poder de emergencia que sea necesario.

También, v. Deben estar en condiciones de ejercitar un control último y general sobre los funcionarios civiles y militares responsables de la ejecución de la política trazada; y vi. Las cortes judiciales pueden exigir responsabilidades a los militares en la protección de los derechos democráticos fundamentales del pueblo.

En este tenor, la esencia del control civil objetivo es el reconocimiento del profesionalismo militar autónomo; la condición del control civil subjetivo es la negación de una esfera militar independiente. Históricamente, la demanda de control civil objetivo ha provenido del seno de la profesión militar, mientras que la demanda de control civil subjetivo ha surgido de grupos civiles ansiosos de aumentar su poder para intervenir en los asuntos militares.

La premisa esencial para cualquier sistema de control civil es la minimización del poder militar. El control civil objetivo logra la disminución del poder militar, a través de la profesionalización de sus cuadros, para hacerlos políticamente estériles y neutrales. Esto produce el nivel más bajo posible de poder político militar con respecto a los grupos civiles. Al mismo tiempo preserva ese elemento esencial de poder que es necesario para la existencia de una profesión militar. Un cuerpo de oficiales altamente profesional está listo para llevar a cabo las decisiones de cualquier grupo civil que asegure la autoridad legítima dentro del Estado.

 En efecto, esta circunstancia da límites definidos al poder político militar sin referencia a la distribución de poder político entre los diversos grupos civiles. La distribución de poder político que más facilita el profesionalismo militar, logra el punto más bajo al que puede ser reducido el poder militar sin inconvenientes. Así las cosas, la definición objetiva de control civil proporciona un solo y concreto estándar de control civil que es políticamente neutral y por tanto, reconocido por todos los grupos sociales. Esto eleva el control civil de una fórmula política que encubre intereses de grupo a un concepto analítico independiente de los intereses de Estado.

El punto de vista subjetivo de control civil presupone un conflicto entre el control civil y las necesidades militares de seguridad. Esto fue generalmente reconocido por adherentes de grupos civiles particulares, quienes comúnmente afirmaban que una permanente inseguridad militar hacía imposible el control civil. Con ello los grupos querían decir simplemente que las intensificadas amenazas a la seguridad dan como resultado imperativos militares más importantes, ante los cuales resulta cada vez más difícil afirmar el control civil sobre las fuerzas armadas. Los pasos necesarios para lograr la seguridad militar son así juzgados como lesivos para el control civil.

Por otra parte, el esfuerzo para aumentar el control civil en el sentido subjetivo, frecuentemente lesionaba la seguridad militar. A causa de que los grupos civiles, entre otras cosas, no reconocían la existencia de una profesión militar separada con su propia percepción de la política nacional, éstos suponían que para preservar la paz era suficiente la reducción del poder militar.

Sin embargo, esta disminución en el poder militar, a menudo daba como resultado un aumento de poder para grupos civiles mucho más agresivos y belicosos. Consecuentemente, aquellos grupos civiles que trataban de minimizar los riesgos de guerra reduciendo el poder militar, frecuentemente alentaban lo que precisamente estaban tratando de evitar.

No es coincidencia que en los años anteriores a la II Guerra Mundial se viera una sistemática reducción del poder político de los militares en todos los futuros beligerantes, excepto en Japón, o que la temperatura de la Guerra Fría parece variar inversamente con el poder político de los generales en la Unión Soviética. En cambio, si el control civil es definido en el sentido objetivo, no existe conflicto entre éste y la meta de la seguridad militar. En realidad, lo cierto es lo opuesto. El control civil objetivo no sólo reduce el poder de los militares al más bajo nivel posible frente a los grupos civiles, sino también facilita las posibilidades de alcanzar la seguridad militar.

El control civil objetivo, sólo ha sido posible desde el surgimiento de la profesión militar. El control civil subjetivo está fundamentalmente fuera de lugar en una sociedad en la cual la división del trabajo ha sido llevada hasta un punto donde surge una clase diferente de especialistas en el manejo de la violencia. El beneficio del control civil objetivo, sin embargo, ha sido retrasado por la tendencia de muchos grupos civiles que aún conciben el control civil en términos subjetivos. Al igual que los aristócratas y burgueses del siglo XVIII o las facciones constitucionales francesas del siglo XX, no se hallan dispuestos a aceptar un cuerpo de oficiales políticamente neutral. Continúan insistiendo en la subordinación del cuerpo de oficiales a sus propios intereses y principios.

De esta manera, un alto nivel de control civil objetivo ha sido un raro fenómeno aún dentro de los modernos países occidentales.

Conclusión:

En México desde la Constitución de 1917, en los intentos de la formación del Estado, se estableció un control civil subjetivo sobre las fuerzas armadas: un partido de Estado. Los grupos civiles y la oligarquía surgida de la revolución, han sido ansiosos de aumentar su poder para intervenir en los asuntos militares. Las coyunturas sobre la actuación militar en los asuntos políticos quebraron al sistema político y a la estructura institucional del Estado, e históricamente en contubernio con el poder político han inhibido los intentos de la sociedad para alcanzar la democracia, ya dos siglos 1821-2021.

En la elección de 2018, se tuvo una oportunidad quizá nunca vista para establecer un control civil democrático sobre las fuerzas armadas, sin embargo, se dejó pasar, se sobrepuso el interés personal y de grupos que a la unción del voto ciudadano, el poder público abdicó en su función de justicia, defensa y seguridad.

De esta forma, se pone en entre dicho, la observancia de la norma del Estado frente a la normativa interna de las fuerzas armadas, una de las características del Estado contemporáneo según el modelo liberal, es decir, se contradice la concepción del Estado como expresión política democrática del conjunto de la sociedad nacional.         

En el contexto, se trata a las fuerzas armadas como si fueran independientes, paralelas, anteriores a la formación del Estado, una realidad aparte, por encima de la sociedad, que parece poseer un poder originario distinto al de la representación política de la nación.

¡Esa es la 4t! donde la libertad se ve seriamente restringida y el poder se ejerce sin controles: Estado totalitario, absoluto.  

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