Lecciones que me trajo este año pandémico (con más de 50 años)

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Autor: admin publiko 14 diciembre, 2020


Télam 22/10/2020 Buenos Aires:Aerolíneas Argentinas reinició hoy la operatoria regular, que estaba suspendida desde el 20 de marzo por la pandemia de coronavirus, con un vuelo que se llevó a cabo en medio de estrictos controles sanitarios. Foto: Julián Alvarez

1. Es preferible adquirir conocimientos, no cosas: Acumular cosas es acumular peso. Sumar conocimiento es sumar liberación. Siempre preferí gastar mi dinero en experiencias antes que en cosas, aunque siempre tuve algunas debilidades por la ropa, la decoración y los artefactos electrónicos. Durante este año, he gastado mi dinero en libros, cursos en línea -incluso algunos magníficos y muy baratos-, en buena comida y buenos momentos.

2. Somos nuestra mejor inversión: Oro, acciones, divisas, bitcoin son todas grandes inversiones, pero cada cual, es su mejor inversión: invertir en uno mismo, en la membresía de gimnasio, clases de bienestar físico, mental y espiritual, libros, sueño, terapistas, amigos. El tiempo y el dinero invertido en estas experiencias pueden mejorar nuestros “ratios” como seres humanos, lo que eleva nuestra confianza, bienestar, autoestima y, en una derivada exponencial, el potencial de ingresos y la felicidad general. Nunca obtendremos un mejor retorno de la inversión que el dinero y el tiempo dedicados a nosotros mismos

3. “No hay suficientes horas en un día” es una afirmación para abandonar: Tenemos tiempo para hacer todo lo que queramos. Se trata de establecer prioridades. ¿No lo crees? Verifica el tiempo que pasas frente a las pantallas, observando la vida ajena, jugando videojuegos o simplemente mirando series infinitas de programación en las redes. Cuando decimos no tener tiempo, lo que realmente estamos afirmando es que tenemos otras prioridades y que el tiempo que no tenemos es para algo en particular en lo que no estamos dispuestos a poner nuestra atención.

4. Hacer las cosas que nos guste hacer sin dejarlas para después: Hacemos malabares con muchas prioridades diferentes, objetivos personales y relaciones, pero lo importante es que la mayoría sean cosas que nos guste hacer. En estos tiempos de distanciamiento y encierro, muchos de nosotros hemos visto la desesperación de quienes viven una vida de acuerdo con el plan de otra u otras personas. La vida es un rato: demasiado corta para sembrar en un campo que es fértil para otros y cuya cosecha no será parte de nuestro propio bienestar. Elijamos nuestras prioridades y ejecutemos nuestros planes. Si respetamos nuestro tiempo en esta vida, los demás también lo harán.

5. Evitemos que el teléfono sea sólo una distracción: Claro que ese objeto brillante siempre al alcance de la mano, que nos brinda acceso completo a tantos agujeros negros como los que estemos dispuestos a aventurarnos, es una gran tentación. Sin embargo, normalmente lo revisamos esperando una notificación que quizás nunca llegue. Y todo ese tiempo dedicado a “esperar” es tiempo perdido. En estos días, cuando me atrapa ese bucle, me pregunto: “¿Qué estás esperando? Deja el teléfono ya y vuelve a lo que estabas haciendo.

6. El momento perfecto nunca llega: Siempre habrá una excusa súper justificable y totalmente realista para no hacer algo. No estoy bromeando, hay muchas razones legítimas para no volver a estudiar, a capacitarse, a comenzar un nuevo proyecto, establecerse en otro lugar o para cualquier otra cosa. Ese es el problema: siempre hay algo que puede interponerse entre tu objetivo y el día a día y cada uno de nosotros es responsable por convertirlo en una prioridad y simplemente dedicarse a hacerlo realidad.

7. Ámate a ti mismo primero: En una turbulencia, el piloto del avión te pedirá que la mascarilla de oxígeno, primero la uses tú. Luego, que asistas a otro. De nada servirá que te desmayes en el intento por ayudar a otros. Primero, riega tu jardín, satisface tus necesidades y está atento a tus necesidades. Luego, podrás dedicarte a otros. Tu riqueza interna y el encuentro de tu propósito en esta vida no lo encontrarás en otras personas.

8. Con los demás, el amor no es suficiente: Todas las relaciones exitosas tienen una dosis de amor y muchas de compromiso y voluntad de hacerlas funcionar.

9. Está totalmente bien romper la rutina: De hecho, debes romper tus rutinas con regularidad. Las rutinas son increíbles … hasta que no lo son. Es importante aprender a utilizar rutinas que funcionan y, cuando ya no lo hagan o no estemos satisfechos con los resultados, es preciso que busquemos una nueva rutina que nos acerque al objetivo deseado. La vida cambia, pero las personas inteligentes se adaptan.

Y la que más me gusta: 10. Nunca sabes adónde te llevará la vida: Por eso, siempre tenemos que estar dispuestos a arriesgarnos. Las mejores experiencias de la vida suelen ser las aventuras espontáneas de tipo “claro que sí, hagámoslo”. Una y otra vez, la vida nos sorprende.

Podemos intentar planificar todo, pero son los eventos no planificados los que hacen que la vida sea espectacular.

Lección adicional: las mejores noches se pasan sobrio, con buena música y una vela perfumada.

No se me ocurre una mejor manera de cerrar este artículo. Es una lección muy específica, pero una de mis favoritas.

Aprendí que amo este tipo de noches, y 9 de cada 10 veces, eso es lo que hago.

Este fin de año está resultando mucho mejor de lo esperado.

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