Merecido

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Autor: admin publiko 9 febrero, 2021


La NFL lo logró. La temporada 2020 se completó sin suspender un solo partido. Ni los múltiples contagios de jugadores y personal de las franquicias ni los partidos pospuestos y acomodados con calzador en el calendario ni cancelar toda la Pretemporada o el no tener campos de entrenamiento adecuados y tener que trabajar a distancia para preparar la campaña, pudieron evitar que se coronara a un campeón.

El domingo se hizo historia con el primer equipo en jugar en su estadio el Súper Tazón y culminar con el Trofeo Lombardi. Tampa Bay cerró una temporada que fue de menos a más, con el segundo título para la franquicia, y para lograrlo ganaron cuatro partidos en los playoffs, en los que la ofensiva del entrenador Bruce Arians anotó más de 30 puntos en cada uno de ellos; mientras que su defensiva se convirtió en un dolor de cabeza para los ataques rivales, que no supieron descifrar lo que el coordinador Todd Bowles les ponía enfrente.

Hace unas cuantas columnas escribí que la llegada de Tom Brady le dio ingredientes fundamentales para cualquier equipo que aspire a ganar el título: liderazgo y experiencia, en la posición más importante en los deportes de conjunto. Su aporte, junto a lo que trajeron otros refuerzos, como Rob Gronkowski, Leonard Fournette, y los novatos Tristan Wirfs, así como Antoine Winfield II, reforzaron un roster que ya tenía mucho talento disponible.

Una clave fue que Arians entendió que Brady llegaba a un sistema muy distinto al que tenía en Nueva Inglaterra, por lo que fue adecuando el plan de juego a las fortalezas del futuro miembro del Salón de la Fama. Así, la ofensiva fue evolucionando hasta convertirse en una de las más productivas.

La defensiva, que hace dos días atormentó a Pat Mahomes y desapareció a Tyreek Hill, repitió en 2020 como la mejor unidad contra la carrera; y también fue extraordinaria presionando al mariscal del campo rival, tendencia que mantuvo en los playoffs. Capturó cinco veces a Aaron Rodgers en el Juego de Campeonato y en el Súper Tazón tuvo 38 presiones de quarterback, no permitió ningún pase de más de 20 yardas y dejó al ataque del MVP de 2019 sin anotación, por primera ocasión en su carrera.

El domingo, Tampa Bay jugó un espléndido partido: sin entregas de balón, sin castigos costosos, con el plan de juego ejecutado a la perfección; el dominio en las trincheras fue total, Brady casi no fue tocado, corrieron para 145 yardas, mientras que Mahomes nunca estuvo cómodo y tuvo poco tiempo en la bolsa de protección.

No hay objeción, la NFL tiene a un merecido campeón que, además, tiene todo lo necesario para buscar el bicampeonato.

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