Floating Points y Pharoah Sanders: ambient jazz para masajear el espíritu

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Autor: admin publiko 26 abril, 2021


En la historia del jazz se desmarcan las figuras que a través de su creatividad evitaron ser devorados por los clichés y restricciones obtusas. Entre esos geniales transgresores se encuentran, por supuesto, Miles Davis, Charles Mingus, John Coltrane y el nativo de Arkansas, Pharoah Sanders. Los dos últimos fueron grandes amigos; tras la muerte del primero, el saxofonista trabajó con su viuda, Alice Coltrane, y en 1987 le hizo un disco-homenaje llamado Africa.

Ya en los tiempos en que grabaron para el sello Impulse!, Pharoah ponía un toque de locura y hacía impredecibles sus aportaciones. Su energía lo llevó a concebir su propia versión del cosmic jazz y a canalizar a los escuchas a través de viajes siderales (aunque nadie puede negar la gran influencia de Sun Ra). Hoy día tiene ochenta años y se encontraba prácticamente retirado, antes del surgimiento del proyecto que nos ocupa.

Teniendo tras de sí años de agitación extrema en la escena neoyorquina, ahora, con ochenta años de edad, su actividad se concentra en el interior. Él mismo lo cuenta: “La gente cree que estoy durmiendo, pero estoy escuchando música en mi cabeza. Lo estoy escuchando todo, los sonidos que hay a mi alrededor y los que suenan dentro mi cabeza… y a veces sueño”. Así lo consigna el sello Luaka Bop en la información que acompaña al lanzamiento de Promises, un álbum colaborativo concebido por Floating Points al que se sumaron Sanders y la London Symphony Orchestra.

 

Sam Shepherd, el hombre de carne y hueso tras Floating Points, admiraba al jazzista y se enteró que 5 años atrás éste escuchó su debut, Elaenia (2015), y le había gustado mucho. Así que decidió que en algún momento debían trabajar juntos, con todo y que el veterano llevaba dos décadas sin editar algo suyo y los 45 años que los separan  (Sam tiene 35). No podemos sino celebrar tan afortunado encuentro entre el de Manchester y un sobreviviente de toda una revuelta cultural y musical histórica.

A fin de cuentas, el resultado de tal periplo es Promises. 46 minutos de elegancia, sutileza, volatilidad y refinamiento. Un punto de encuentro de cada vertiente en la que no se impone la electrónica minimal de Floating Points ni la majestuosidad de una Sinfónica; todo está en equilibrio para que Sanders haga lo propio con mucha discreción (se dio el lujo de cantar un poquito… casi soltando juguetonamente unas cuantas palabras).

Sam se acercó al entorno de la música clásica creando un leit motiv que va apareciendo en el disco una y otra vez y de principio a fin, pero tenía que ponerle un toque personal. El artífice de Floating Points concibió un arpegio en el que coinciden simultáneamente sintetizador, piano y clavecín, esto marca la pauta, sirve de enlace y transición en un álbum integrado por 9 movimientos en los que la Orquesta se supedita a las decisiones del compositor y hasta se puede decir que su desempeño es discreto.

Por su parte, Pharoah Sanders es delicado con su saxofón; siempre entendiendo la naturaleza de la obra, sin forzar protagonismo alguno. Cada una de las partes aporta lo justo para que se disfrute como una totalidad… volátil, aterciopelada. Es el Movimiento 6 el que nos reserva el punto álgido para la Sinfónica de Londres, mientras Floating Points deja entrever su capacidad como músico. Toca 12 instrumentos diferentes a lo largo de los 46 minutos que dura una incursión que congracia al ambient con el free jazz y la música clásica contemporánea.

Promises cumple con su cometido y entrega una experiencia de alta gama que, sencillamente, es un masaje para el espíritu. Con tanta tensión acumulada debido al actual contexto del mundo, aquí encontramos un álbum que nos ofrece reconciliación y liberación a partes iguales.

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