Llanto ridículo hormonal (Vol. 2)

Avatar

Autor: Publiko 25 abril, 2018


La lucha es real, gente. De vez en cuando, nuestras hormonas nos traicionan bien feo y nos ponen extrasensibles ante cualquier estímulo externo. Cuando llegas a tus veintitantos, como mujer, te acostumbras a valer madres cada vez que te va a bajar, así que deja de sorprenderte lo malviajada o triste que te sientas por (inserte aquí cualquier cosa. Literal, cualquier cosa). Algunas lectoras nos compartieron sus llantos hormonales más ridículos:

La vida me odia y no me deja desayunar

Tenía muchas ganas de desayunar chilaquiles y tenía poquitas tortillas en el refri. Las corté, las puse a freír y se me quemaron. No pude dejar de llorar como por media hora.

Jessica, 32 años

Sólo quiero llegar a mi casa

No podía abrir la puerta de mi casa, empecé a entrar en crisis y me puse a llorar. Ya no veía por las lágrimas y se me cayeron las llaves. Mi vecino me escuchó llorando y se me acercó preocupado porque pensó que me había pasado algo. Le dije que no podía abrir y que eso me hacía sentir mal. Seguro no me creyó y ha de pensar que algo horrible me pasó esa noche, pero en el momento sólo me ayudó a abrir y sentí que lo quería.

Alejandra, 32 años

El Waka Waka

Iba caminando en el tianguis, de lo más normal, chachareando, y a lo lejos pusieron el Waka Waka, esa canción de Shakira del Mundial pasado. No sé qué fibra tocó dentro de mí, pero empecé a llorar uno de esos llantos silenciosos y dolorosos.

Sara, 30 años

King Fu Panda

Estaba viendo Kung Fu Panda con mi hijo pequeño y una de las escenas (espero no spoilear) alguien abandona a alguien en una canasta de rábanos y no pude contener el llanto. Mi hijo se puso a llorar conmigo porque le asustó verme tan triste.

Rossana, 31 años

Los pies de hobbit

Tengo los pies muy pequeños y mi novio siempre dice que son pies de hobbit. Nunca me ha ofendido, sé que es una broma y ya. Me estaba bajando y me sentía mal, tenía toda la parte baja del cuerpo hinchada y decidí poner los pies sobre el tablero del auto, y mi novio me dijo “Oye, no subas tus pies de hobbit” en broma. Mi hijo se empezó a reír y dijo: “Sí, mamá, tienes pies de hobbit”. Y, pues, me puse a llorar. Después empecé el chantaje emocional y les dije: “Yo los procuro y los cuido cuando se enferman y ustedes no pueden tratarme bien y se burlan de mis pies”. Los hombres no entienden nada.

Rox, 30 años

¿Quieres compartirnos tus historias? Escribe a contacto@publiko.mx con tu nombre y edad.

Comentarios

comentarios

Temas relacionados con esta nota:     , ,