Inteligencia hereditaria

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Autor: Publiko 14 septiembre, 2018


¿Qué es la inteligencia? Mucho se habla de esta cualidad pero pocas veces nos detenemos a pensar a qué nos referimos con este término. Una buena manera de resumirla sería: la habilidad que se tiene para razonar, aprender, resolver o planear problemas. Es bien sabido que la inteligencia no sólo se remite a un ámbito, hay varios tipos de inteligencia y cada uno tiene un fuerte peso en nuestra vida cotidiana.

De acuerdo al modo en el que nos hemos acomodado (¿o nos han acomodado?) en esta sociedad, tendemos a darle más peso al tipo de inteligencia que nos ayuda a desarrollarnos en un ámbito profesional o de manera académica. De manera más reciente, se ha descubierto que para la estabilidad de una persona, es necesario también contar con inteligencia emocional, la cual nos ayuda a resolver y analizar problemas de índole más personal o social.

Pero con tantos tipos de inteligencia, nos podríamos preguntar, ¿de dónde salen estas añoradas cualidades?

La inteligencia (o las), muchas veces se piensa como un atributo de nacimiento y que varía según la persona: hay quienes nacen con mayor inteligencia. Este pensamiento no está tan alejado de la realidad. Varios estudios han descubierto que la inteligencia tiene una clara relación con la genética, los bebés adquieren esto gracias a una respuesta hereditaria. El IQ de los niños es altamente parecido al de los padres.

Hablar de inteligencia y de la predisposición que pueden tener las personas para desarrollarla de manera plena, siempre pone temas delicados en la mesa. Puede abrirse la discusión hacia la desigualdad entre las personas, una suerte de superioridad. Esto no podría estar más alejado de la realidad.

No puede pensarse que los genes dicten la inteligencia de las personas totalmente. Sí hay una relación pero por fortuna, tenemos una capacidad atada que se llama adaptación. Una persona, aunque tenga mayor dificultad, puede tener un desarrollo de su inteligencia igual de efectivo a otra con genes diferentes.

Se ha descubierto que hay factores más importantes que la genética que permiten desarrollar la inteligencia de una persona: el ambiente en el que crece, los estímulos que recibe el cerebro, la alimentación, entre otros.

De igual manera, hablar de medir la inteligencia siempre implica meterse en terreno pantanoso. Aunque existan métodos de medición para ciertos tipos de inteligencia, hay mucho que sigue sin saberse de este atributo, aquel que según algunos, nos hace lo que somos.

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