Tu trago, tu edad

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Autor: Publiko 20 septiembre, 2018


Crecer es maravilloso, especialmente cuando se llega a la mayoría de edad y ya se puede experimentar con las bebidas.

Lo normal es empezar en la época de estudiante cuando el dinero es escaso pero el hígado es resistente. En esta etapa no hay objeción en mezclarlo todo con refresco y beber sin miedo a la cruda. Es la época de las aguas locas, los sex on the beach y los mai tais.

Dicen que los años hacen a la gente sabía. Con la madurez llega también la temida cruda y ya no se puede beber con el mismo entusiasmo que en los años universitarios. Por eso cambiamos las aguas locas por los cocktails.

Existe una gran variedad de acompañamientos para el alcohol que son significativamente más elegantes que el refresco y que nos hacen sentir como sofisticadas personas de mundo cuando las bebemos recargados en la barra.

Una prueba innegable de la madurez al momento de tomar es cuando se abandona la costumbre de los shots. A cierta edad es mejor disfrutar el mezcal o tequila de a poquito y hasta fingir que somos unos expertos catadores.

También se descubren las delicias de hacer de la bebida un compañero de las mejores comidas. El vino hace su aparición en las cenas de adultos contemporáneos; vino tinto para carnes y pasta, blanco para pescados y pollo, espumoso para el año nuevo.

Los digestivos son la bebida favorita de los adultos ya no tan contemporáneos. Acompañar el postre con un carajillo es la prueba máxima de que has alcanzado el nivel 10 de 10 en la escala de sofisticación al beber.

No importa cuanto tiempo pase y que tan exquisito sea tu paladar siempre habrá clásicos insustituibles para beber, como una chela en la playa o una margarita junto a la alberca, incluso una cuba casual para empezar una noche de fiesta.

Eso sí, siempre con medida, sin manejar y de forma responsable, porque a cualquier edad no hay nada peor que alguien mala copa.


¡Salud!

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