Biciempleos: Rappi, UberEats y otras, ¿son una alternativa o ni siquiera pensarlo?

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Autor: Armando Garcés 4 enero, 2019


El crecimiento de trabajos para ciclistas o bicioficios, principalmente de mensajería, ha aumentado significativamente, utilizando bicicletas y patines públicos para sus labores dentro de la Ciudad de México.

Hay quien les dice “trabajadores fantasma” debido a que se les ha enseñado y hecho creer que son “su propio jefe” y dueños de su tiempo, cuando la realidad es bastante distinta, pues, en realidad se trata de los ‘socios’ (socios nada más porque suena bonito) manipulados de distintas plataformas digitales que los reclutan y atrapan en un sistema de bonos y recompensas, haciéndolos responsables de los problemas que puede tener su negocio y otorgándoles pocas ganancias.

En los biciempleos se gana con “honorarios” y en vez de empezar su turno ellas y ellos “hacen loggin”

Son cuatro las empresas que cambiaron el panorama de los bicioficios en la Ciudad de México, la española SinDelantal que llegó en 2012, la colombiana Rappi (2016), la chilena que pasó a ser parte de WalMart, Corner Shop de (2015) y la californiana UberEats que llegó en (2017).

Seguro has notado sus fluorecentes cajas gigantes tipo mochila que llevan en la espalda, negras, verdes o anarajadas; en alguno de sus grupos de espera afuera de restaurantes e incluso esperando en puestos de tacos de esquina que triunfan con los precios baratos que dan en la plataforma digital.

El modelo de negocio se les vende con una gran ilusión de independencia, se les hace creer que son sus propios jefes, cuando en realidad son trabajadores —no reconocidos como tal— explotados por grandes empresas, sin contar los riesgos que conlleva el desempeñar su trabajo en la Ciudad de México, una ciudad con un caos vial tremendo que ya se ha cobrado la vida de varios ciclistas que trabajaban en este tipo de empleo.

Las plataformas de biciempleos, muchas veces les quedan mal con distancias mal pagadas, deudas fantasma y reembolsos no aplicados, son sólo algunos de los errores y abusos impunes que cometen estas plataformas.

Las condiciones laborales son tan precarias que hasta deben comprar a la empresa sus propias cajas o bolsas, con la idea de que es una “inversión” que recuperarán con creces.

“Ud. es un proveedor autónomo por tanto no un empleado ni un trabajador como se define en cualquier legislación laboral“.

Así plasman la relación que tienen con los repartidores en bicicleta la mayoría de las apps que han arrasado el mercado y esto no es sólo cuestión de lenguaje.

En total, las empresas y apps se deslindan de mucha responsabilidad social al plantear un negocio basado en la “cooperación” de esa manera, uno “colabora” con la app que se lleva al menos el 30% de la comisión, también tienen que hacer cambios de horarios y de zonas como forma de penalización y quedan atrapados siendo dueños de su tiempo pero viéndose obligados a tomar turnos sábados y domingos.

Artículo original de Georgina Hidalgo para Cletofilia, puedes leerlo completo aquí.

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