Gana el ‘NO’ al aborto en Argentina

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Autor: Publiko 9 agosto, 2018


Por: Micho Cuevas

Con 38 votos en contra y 31 a favor, el Senado de Argentina, niega la posibilidad de legalizar el aborto, arrebata la opción de elegir que tienen las mujeres sobre su maternidad, sobre su cuerpo. Esto hace que la interrupción del embarazo sea considerada un delito merecedor de hasta cuatro años de cárcel.

Después de ajetreadas jornadas donde se veía un poco de esperanza para dar este enorme paso en cuestión de derechos humanos, ganó la tendencia conservadora, la religiosa, la que se mantiene aferrada con ganchos a los derechos ajenos. En pleno siglo XXI, el Senado de Argentina ha negado el derecho que las mujeres tienen sobre su cuerpo, ha elegido mantenerse con sus políticas del año 1921 que penalizan al aborto y sólo lo “permiten” en caso de violación o riesgo para la madre (en casos muy particulares).

Esta decisión no sólo refleja un pensamiento generalizado en los sectores de poder que tiende al estancamiento, también avala la represión, la privación. En Argentina, cada minuto y medio, una mujer aborta de manera ilegal, lo cual pone en alto riesgo su vida. Un aborto legal habla de seguridad, de protección, de libertad.

Después de una aparente hegemónica ola verde (color de los partidos a favor), los partidos conservadores recurrieron a sus creencias religiosas para disuadir el voto positivo. Aludieron a salvar vidas para justificar su postura en contra del aborto, estrategia que dio resultado en el Senado.

La penalización del aborto no obliga a ser madre, obliga a poner en peligro a las mujeres;  no propone ninguna idea diferente a lo que ya hay, sólo despoja los derechos de elección. No es pro vida, arrincona a quienes están en situación de riesgo. No propone concientizar, busca el castigo. No lucha por principios, impone una religión, un pensamiento. Solamente en Argentina, se calcula que hay entre 350,000 y 450,000 abortos clandestinos al año, 50,000 mujeres sufren complicaciones serias por la falta de centros de salud especializados y legales, por lo que recurren a técnicas poco ortodoxas.

De nuevo, no se trata de detener o promover el aborto. Se trata de garantizar la seguridad de las mujeres, del poder y derecho de elección. Aunque haya ganado el NO, este movimiento representa un paso hacia adelante. La movilización masiva dentro de Argentina y el impacto mundial que tuvo, funcionan como trampolín para el futuro. Quedó en evidencia el conservadurismo, el machismo, nuestros sectores de poder que se mantienen fijos a principios caducos.

 

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