¿Por qué algunos hombres exigen sexo oral sin practicárselo a sus parejas?

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Autor: Publiko 6 marzo, 2019


¿Pero qué clase de hombre hetero odiador de las vaginas no baja al único órgano del ser humano destinado 100% al placer sexual para regalar un placentero y extendido cunnilingus?

El sexo oral no es tu derecho, vato…

¿Falta de habilidad o completa repugnancia?

En alguna ocasión me leí el texto de Alison Stevenson “Razones por las que ya no hago mamadas”, y esa lectura me hizo recordar los comentarios emitidos por amigos, compañeros de clase, de uni y de trabajo a través de los años, sobre su repugnancia a la vagina… (sí, aunque son heterosexuales).

Si pones a algún hombre heterosexual a escribir el guion de una relación sexual, lo más seguro es que incluya una escena de felación

Las razones por las que un hombre hetero se niega a mamar una vagina son varias, y muchas de ellas válidas. Sin embargo, las principales causas me parecen alimentadas por una cultura centrada en el placer del pene, sí, el falo, amix.

A lo anterior se suma el tabú de la menstruación y la supuesta “suciedad” de la vagina. 

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La frágil masculinidad o “¿Cómo que penetrándola con mi pene no alcanza para hacerla llegar al orgasmo?”

Hablando con amigos de esto, algunos de ellos se mostraron entusiasmados sobre el tema del cunnilingus, haciendo gala de lo que aparentemente ¿otorga? un cierto status; el posicionarse a favor del sexo oral para las mujeres. Algo así como una rayita más para su sex appeal. Por otro lado, hubieron quienes se mostraron “medio abiertos”, por decirlo de alguna manera, a hablar sobre los motivos por los que un hombre pudiera negarse a practicar sexo oral, aunque aplicando la vieja confiable: “el primo de un amigo”, novayaser, ¿verdad?

En los constructos heterosexuales imperan algunas prácticas que en conjunto conforman el sexo heteronormado, es decir: aquel que sigue la norma. Este sexo incluye una narrativa que abarca el supuesto derecho de los hombres de recibir sexo oral, así como el derecho de negarse a practicarlo y como punto concéntrico de todo el acto: el coito.

Tomada de la web.

Un poco de la heteronormatividad reflejada en la designación de colores para los seres humanos dependiendo de su sexo biológico.

Educación sexual muy chafa

De forma no intencionada introspectivamente, la industria del porno ha fungido como la biblia del sexo para el 90% de vatos del mundo (a ojo de buen cubero), siendo esta su principal fuente para la construcción de su sexualidad, con el tiempo se encuentran a ellos mismos acostados en la cama de su amiga que lo invitó a ver “Netflix” es decir: coger (a veces), y él —por ideales, fantasías, convencionalismos y erotizaciones injustas dictadas por el porno— sin quisquillar solicita sexo oral, esperando a cambio nada menos que una buena mamada. Su cuento ha sido siempre el de la dominación y el privilegio.

En una charla de Cosmopólitan con tres hombres, una de las preguntas fue: ¿Te sientes presionado a practicar sexo oral a tu pareja mujer? La respuesta de los tres fue que no se sentían presionados por hacerlo. Y eso es porque son hombres.

En un estudio de la Universidad de Toronto sobre las diferencias de género en las prácticas de sexo oral donde participaron 899 estudiantes de dicha universidad, repartidos en 57% mujeres y 43% hombres, los resultados arrojaron que las mujeres son las que más practican el sexo oral y al mismo tiempo las que menos lo reciben.

Este último estudio, y la normalidad con la que los hombres solicitan un blowjob, contrasta con la construcción de la sexualidad de las mujeres y el cuento que les repiten sobre ser serviciales y estar para satisfacer al hombre, incluso en el ámbito sexual.

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Decir la neta es lo más sano

Me resulta pertinente aclarar que con consenso se vale todo, o bueno, casi todo. 

Si eres hombre, sé consciente que el sexo oral no es uno de tus derechos sólo por tener pene. También es injusto que te hagas tonto con las peticiones de tu pareja mientras tú disfrutas del sexo oral que te brinda, a pesar que nunca bajas a darle lo mismo. Quítate prejuicios como el del “mal olor”, que más que hablar de cuán higiénico tú eres, hablan de cuán misógino es tu pensamiento. Prueba con otro tipo de sexo, e intenta nuevas cosas, más allá de las que te gusta ver en los videos porno.

Si eres mujer, atrévete a pedir lo que quieras y a decir un NO rotundo cuando no quieras algo. El placer también es para ti, así que aduéñate de él. Exige a tu compañero dinámicas horizontales donde ambos sean iguales y se traten como tal, llevando esto hasta su vida sexual.

Son numerosos los factores que intervienen en las prácticas sexuales de las personas, incluyendo situaciones de carácter cultural o religioso, así como el factor generacional.

Por sexualidades más sanas y placenteras.

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