Los mitos imperdonables del Quijote

Autor: Publiko 7 febrero, 2018


El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha es una novela importantísima y central para la literatura en español y también para la literatura universal.

Y es uno de esos clásicos que todo mundo conoce pero que no todo mundo lee. Quien quiera abstenerse de peinar sus páginas puede hacerlo, pero sus personajes y situaciones están inscritas en la cultura popular. Por eso es importante aclarar ciertas nociones erróneas para ni por ahí haciendo el oso.

Primero lo primero. “El Quijote” es como se puede uno referir al libro, a la novela o a la obra. Nunca, en cambio, al personaje. El personaje es “Don Quijote”. Aquí dos ejemplos:

 

Fuimos a escuchar una conferencia sobre el Quijote.

Fuimos a escuchar un musical en el que Don Quijote era el protagonista.

 

La famosa frase: “Si los perros ladran, Sancho, señal que cabalgamos” no está incluida en la novela y no la escribió Cervantes. Todo parece apuntar, más bien, a que se trata de un invento de Rubén Darío. “Ladran, Sancho, señal que cabalgamos” es un poco el “Elemental, mi querido Watson” del Quijote.

 

Miguel de Cervantes es conocido como “El manco de Lepanto”. Pero eso no quiere decir que no tenga brazo o mano; sino que tenía el brazo atrofiado.

Sancho Panza, el escudero y  campesino de Don Quijote no es descrito físicamente con agudeza y precisión en la obra. La idea de que es chaparro y gordinflón proviene más probablemente de las ilustraciones del grabadista alsaciano Gustave Doré.

 

Está muy bien que estos personajes hayan trascendido la obra en la que fueron creados pero —por amor, por piedad— absténganse de reproducir y colgar este cuadro de sala de espera de dentista:

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