Las gafas violetas

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Autor: Publiko 17 abril, 2018


Por: Sara Silva

Ya saliste del clóset del feminismo, ya te dijeron feminazi, ya te juzgaron, ya te dijeron exagerada, dramática, malcogida, o lo que sea. Ya te hiciste amiga de otras feministas, ya estás en proceso de deconstrucción y ya andas por el mundo con tus gafas violeta, es decir, ya ves todo a través del feminismo.

Bien dicen que ser feminista no es fácil. Y es entendible que las chicas digan que no lo son porque serlo es duro. Aparte de aguantar todo lo que te dice la gente, salir al mundo con esas gafas te enfrenta a una realidad más fea que muchas y muchos prefieren ignorar… aunque hacerlo tampoco es fácil, pues está ahí, en frente nuestro.

Empiezas a ver el machismo en todos lados: en la manera en la que te tratan a ti y a otras mujeres, en la televisión, en las películas, en Internet, en los anuncios en la calle… De pronto se hace evidente: Estamos en pleno 2018 y aún hay un montón de machismo y misoginia en todos lados.

La misoginia que más duele es la de otras mujeres. Se aliaron con el enemigo (y con enemigo no me refiero a los hombres porque NO, el enemigo es el patriarcado, no los hombres) y les vale ochenta hectáreas de noquieroponerlapalabraporquemevanaregañar.

Esas cosas que en un principio te molestaban, se vuelven cada vez más insoportables porque vas topando lo que conllevan. Si antes te molestaba el tipejo que te gritaba alguna vulgaridad desde su coche, ahora te dan ganas de seguirlo y rayarle el chingado carro. Y por esto, seguro te van a decir: MALDITAH FEMINAZI BIOLENTA K PIDEH RRESPETO PERO NO RRESPETA.

Si antes te molestaba que te juzgaran por tu apariencia, ahora te dan ganas de gritarles. Ahora notas más la objetificación de las mujeres en publicidad y medios; imágenes que antes no volteabas a ver mucho, ahora salen en una realidad en 4D imposible de ignorar. Y aquí van a decir: A LOZ ONVREZ TANVIEN NOZ OBGETIFIKAN ¿Y POR K ESKRIVES COMO CI HAVLARA COMOH IDIOTA?

Te vuelves más confrontacional. Ya no puedes quedarte callada. Cada vez emites más tu opinión. Antes veías un meme machista, y pensabas: “Bueno, es un mal chiste, pero meh”. Ahora te cachas eliminando a todos tus contactos machitos que comparten esas imágenes.

Es difícil. Es muy, muy difícil porque estás en constante conflicto con lo que te rodea y ya no puedes voltear la vista. Empiezas a entender a esas que son tachadas de “exageradas” y a enfrentarte a los que las tachan así. Pierdes amigos, colegas, empiezas a perderle gusto a ciertas cosas porque ahora sí ves la misoginia en ellas.  (Canciones –que no son reggaeton- y hablan de violación, cof, cof).

Pero vale la pena porque es la única forma de cambiar las cosas y hacerlas mejores para ti, para mí, para nuestras mujeres y para las futuras generaciones. Porque no queremos que nuestras niñas vivan con miedo. Las cosas difíciles del feminismo son las mejores. Encuentras una fortaleza increíble para enfrentarte a todo. Todo esto vale la pena; nos hace más conscientes, más sinceras con nosotras mismas, con el mundo y, lo mejor de todo, te encuentras con una red de amigas que se van a mover contigo en todo el proceso.

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