Manual de feminismo parte II

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Autor: Publiko 5 marzo, 2018


Una vez que te asumes feminista, lo que sigue es ponerte en contacto con otras feministas y empaparte de más conocimiento y experiencias que te llevarán a cuestionar muchas cosas.

Cuando yo empecé a rodearme de feministas, no existían las redes sociales en su máxima expresión, como ahora. Era un fenómeno reciente y no era el punto de partida de nada. Mis primeros círculos feministas fueron mis compañeras de la universidad y algunas maestras. No toda nuestra interacción estaba basada en eso, pero sí llegamos a pasar horas hablando de cómo habíamos llegado a esto y por qué. Sin embargo, era un círculo muy reducido. Se trataba de puras mujeres de clase media o media alta, con educación universitaria y, la mayoría de ellas, blancas. Me tardé un tiempo en darme cuenta de que la deconstrucción y el cuestionamiento de mis privilegios, de los que no me había percatado, era parte del proceso feminista.

Una vez que me encarrilé y me convencí de que iba por buen camino, la curiosidad de ver otros feminismos me llevó a unirme a varios grupos de Facebook, principalmente en busca de nueva literatura. En algunos de estos grupos vi cómo mujeres desesperadas compartían sus problemáticas relacionadas con el género y el gran apoyo que recibían de las desconocidas que estaban frente a otra pantalla. Apoyo moral, pero también legal y hasta económico. Solo bastaba con decirlo. Empecé a sentirme en un lugar de confianza y, un día, decidí compartirles una crisis por la que estaba pasando. Tuve más de 120 comentarios de apoyo, 300 likes, 30 solicitudes de amistad y memes en mi inbox. No tenía idea de quiénes eran esas mujeres, pero me hicieron sentir un apoyo que no encontré en nadie más.

Poco a poco fui conociendo otros feminismos. Cada una vivía su feminismo a su manera. El feminismo es un movimiento heterogéneo que amoldas a tu experiencia y forma de pensar. Hay algunas corrientes con las que vas a simpatizar y hay otras que vas a rechazar. Es un proceso de autodescubrimiento que nunca termina. No hay una maestra en feminismo; todas somos maestras y aprendices al mismo tiempo, y la única forma de conocer es a través de la experiencia colectiva.

Cuando escuchas a tus compañeras, entiendes cosas que antes te parecían incomprensibles. Dejas de juzgar para escuchar y, aunque no concuerdes con ciertas cosas, comprendes su razón de ser.

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