El arte de pagar más por lo mismo

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Autor: Publiko 5 febrero, 2018


Vivimos una era en la que el mame lo es todo. Por eso los influencers se dicen periodistas y los changarros se llaman startups. Descubre algunos ejemplos de este peculiar fenómeno.

¿Comida o experiencia culinaria?

¿Pediste un crocante de cerdo en salsa esmeralda y te trajeron un chicharrón en salsa verde carísimo? Caiste en una trampa para hipsters. Quizá el problema es que fuiste a un lugar que dice que es “de barrio” en su logotipo. Error de novato.

¿Instalación de arte o un simple ladrillo?

Si tienes mucho dinero y no sabes en qué gastarlo, te invitamos a que acudas a Zona Maco. Cada año, artistas de todo el mundo pelean para convertirse en el estafador de la temporada. Hace cuatro años vendieron un ladrillo en 10 mil dólares en la CDMX. Corre por uno.

¿Tratamiento de belleza o grasa vegetal perfumada?

Las cremas son, normalmente, menjurges de aceite de palma, cafeína y perfume. Docenas de estudios afirman que las marcas caras son igual de efectivas que las baratas. Marcas como Le Mer afirman que sus productos son hechos con productos tan escasos que se justifica cobrar 8 mil pesos por una bote de crema.

¿Clases para tus hijos o niñeras sobrepagadas?

Los padres están dispuestos a hacer cualquier cosa para no pasar tiempo con sus hijos. Por eso, las clases extracurriculares son una salvación. Mientras más palabras tenga la clase, se multiplica el precio. Cuando lo llevas a su clase de reprogramación cognitiva neurológica, en realidad lo ponen a jugar quemados para gastar energía.

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