El acoso callejero en la CDMX

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Autor: Publiko 16 agosto, 2018


Por más que la Ciudad de México sea considerada la más avanzada del país en cuanto a Derechos Humanos y donde (se supone) hay más respeto y seguridad, la realidad es que ninguna ciudad en nuestro país se salva del machismo, la violencia y el acoso callejero.

Dentro de la enorme CDMX hay todo tipo de colonias; unas son consideradas más seguras que otras, en unas se supone que las mujeres pueden transitar por las calles de manera más “libre” que en otras. Porque (aunque usted no lo crea) cada mañana millones de mujeres en esta ciudad tenemos que vestirnos según dónde vivamos o a dónde vayamos ese día. Si vamos a una colonia “segura” (generalmente las de un nivel socio-económico más alto, como Polanco, Condesa, Del Valle) podríamos ponernos vestido, falda o shorts. Es decir, podríamos ejercer nuestro derecho básico de caminar tranquilas por las calles portando el atuendo que queramos. Pero si vas a una colonia catalogada como peligrosa, inevitablemente te planteas qué tipo ropa llevar (sí, como si viviéramos en Arabia Saudita hace 50 años).

Otro factor que (triste y desafortunadamente) debemos considerar a la hora de escoger nuestro atuendo es el medio de transporte en el que nos vamos a desplazar. Ir en metro, pesero u otro medio de transporte muy concurrido es mucho más “arriesgado” que si llevas tu propio coche, ya que en estos espacios públicos hay mucho acoso.

Y aunque parezca una locura, es así como debemos de escoger diario qué ropa utilizar. No por (lo que sería más lógico) el clima, las actividades a realizar o porque (como lo hace cualquier hombre) se nos antojó vestirnos así. Sino porque, ante el constante atosigamiento de miradas, chiflidos, gritos e incluso toqueteos, una puede preferir modificar su atuendo con la esperanza de que esto le facilite el día.

Así que las opciones que tenemos las mujeres en la calle son dos: ser libre, vestirte como quieras y enfrentarte a un mundo lleno de acoso en cada calle lo cual te hace sentir incómoda e insegura. O reprimirte, vestirte de la manera que menos llame la atención y (de cualquier forma) correr el riesgo de ser una mujer en este país, que no es ninguna garantía de seguridad.

Y si te parece exagerado este planteamiento, sólo basta revisar las justificaciones que sigue dando la gente cuando matan, violan o desaparecen a una mujer. “Es que iba sola”, “Es que iba vestida de X manera”, “Es que iba caminando por X lugar”. No, no nos confundamos. Una mujer es libre de vestirse como quiera y caminar sola por las calles. El que está mal al agredir a una mujer es (no se sorprendan) EL AGRESOR, siempre y en todos los casos.

Tristemente estas medidas que parecieran medievales son las que rigen la vida de millones de mujeres que habitan estas y todas las ciudad de México. Así que chicas, sigamos luchando por tener un mundo que respete nuestros derechos y nuestros cuerpos. Y chicos, por favor no sigan recreando este modelo horrible de convivencia, no miren lascivamente a las chicas, no les digan a desconocidas sobre sus cuerpos (no nos importa el comentario pervertido de un desconocido en las calles) y hagan paro cuando vean una situación de acoso.

EXTRA:

Te dejamos este valiente y revelador video que salió hace algunos años donde Las Morras enfrenten a sus acosadores:

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