Más empatía y menos pornografía para relaciones sexuales más sanas

Autor: Armando Garcés 17 abril, 2019


El porno o pornografía forma parte importante en la sexualidad de las personas; de acuerdo a un estudio presentado en la 125ª Convención Anual de la American Psychological Association, la edad media de la primera exposición al porno es a los 13 años.

 

Dicho estudio también mostró que la edad y la naturaleza en la que se comienza a consumir pornografía es importante; se relaciona con comportamientos sexuales violentos y y se asocia con la búsqueda de poder sobre las mujeres” comentó Alyssa Bischman.

Asimismo, México se posicionó como “el país que tiene más sexo en el mundo”, según un estudio de la firma Lilly ICOS de 2016 que indicaba que el 56% de la población mayor de 30 años en el país tiene relaciones sexuales dos veces por semana, siendo 1.5 veces la media internacional

¿Pero qué tan empáticas y placenteras son estas relaciones sexuales?

Para adentrarnos al tema tuvimos una entrevista exclusiva con la psicoanalista Xochitl González Hidalgo quien optó por comenzar acotando que existen distintas formas de relacionarse sexualmente… y que “no es tanto el porno, sino cómo se usa”.

El porno o la pornografía está en un lugar importante en la sexualidad de las personas, pues, hay gente que necesita consumir este tipo de imágenes para estimularse, excitarse o llegar al orgasmo.

 

El tipo de porno que se produce-consume masivamente replica constructos violentos, injustos y antipáticos con las mujeres, sus cuerpos y su sexualidad. Desestima el consenso y la igualdad entre las partes, teniendo a los hombre —que en ocasiones pueden llegar a reducirse a un falo en los videos pornográficos— en una posición privilegiada, como si el video porno estuviera hecho solo para él y su placer sexual.

Existen distintas maneras en que las personas incluyen la pornografía en su vida sexual, para algunos puede ser necesaria alcanzando la adicción para mantener su vida sexual activa, para liberar la tensión a través de la masturbación o puede ser un simple elemento más, como unas esposas u otro tipo de juguetes sexuales.

 

También están quienes no se vinculan con otras personas sino únicamente buscarán el porno para la descarga sexual.

“No es tanto el porno, sino cómo se usa” Xochitl González

La psicoanalista con quien platicamos nos comentó que “al porno todos llegamos por razones distintas; hay quienes lo probaron alguna vez y hay quienes no pueden vivir sin pornografía”

 

¿La pornografía moldea actitudes y comportamientos en las relaciones sexuales de la gente?

Existe una influencia aspiracional entre la vida sexual de la gente y el porno que ven. En ocasiones las personas reciben este tipo de imágenes antes de haber tenido pláticas sobre Educación Sexual con padres o maestros, y a partir de la pornografía comienzan a construirse su primer idea de lo que las relaciones sexuales son.

 

Sucede que aunque existen distintos tipos de pornografía, la más común, (aquella que domina el internet y las plataformas de contenido porno), está hecha para que los hombres, mismos que al momento de mantener relaciones sexuales piensan que se trata de lo mismo y buscan una reedición de lo que aprendieron a desear y esperar a cambio.

El problema es: cuándo podrán hacerlo y cuándo no.

Generalmente en el porno hay relaciones de poder. Estamos acostumbrados a los personajes detrás que reflejan “niveles”, como el jefe, la empleada.

Esto genera excitación en algunos, y la normalidad con la que lo ven les lleva a querer replicarlo en las relaciones sexuales que mantienen pero no todas las personas se sentirán cómodas con esto.

“Cuando llegan al punto de tener relaciones sexuales con una persona real se dan cuenta que no puede ser exactamente igual a una película pornográfica” Xochitl González

Imaginemos el caso de dos personas que se conocen en un bar y deciden tener sexo de una sola noche. Se van juntos, llegan al depa de uno de ellos y al momento del sexo el hombre quiere una felación y la pide con una naturalidad que no todas las mujeres podrían igualar al pedir sus deseos sexuales. Sin embargo, en el caso del hombre el no darle una mamada resultaría incluso extraño, “pero si es lo que se hace” piensa en su interior el sujeto.

 

El sexo monótono, con las posiciones, con los actos, con las dinámicas que el porno sugiere, llevan a ejercer violencias en contra de las mujeres y aquí es donde se encuentran las desigualdades de género en la sexualidad.

En la pornografía heteronormada se ubica al hombre en la posición dominante y a la mujer en la sumisa, esto gustará a algunas mujeres, mientras a otras las obliga a hacer cosas que no quieren.

 

Esto comportamientos suceden de manera inconsciente, muy oculta en nuestra personalidad, y se deben a que tenemos diferencias esenciales por motivos de género y educación.

“Los hombres se educan en que se tienen que cumplir sus deseos, mientras las mujeres, como cumplidoras de deseos”

Estas diferencias que parten desde las primeras aproximaciones a la sexualidad de la gente, ubican a las mujeres como ‘menores’ en valía o posición, es decir, en el lugar discriminado y reprimido en estas dinámicas de poder.

 

La respuesta de las mujeres

Con el paso del tiempo las mujeres se han despegado de la idea de “yo tengo que cumplir sus deseos”, y rompen con la idea de tener que hacerlo aunque sufran, les incomode o les haga sentir mal.

 

“Muchas veces las mujeres siguen el patrón: no lo hablo, no lo digo, sólo lo acepto, solo obedezco”

Respecto al porno, Xochitl nos indica que “hay hombres y mujeres que ven normal estas actitudes” también nos dijo que es debido a que en la actualidad se están tratando los temas de género que hoy tenemos en la mesa de diálogo las agresiones sexuales, como el sonado MeToo México.

 

En estas situaciones ¿cómo traemos la empatía a las relaciones sexuales?

“siempre que exista un juego de poderes uno saldrá lastimado y el otro va a lastimar”

La empatía es cuando reconocemos al otro como un ser humano, que piensa, que siente y tiene las mismas oportunidades que yo, esto es clave para la equidad de género que se está buscando.

 

“Hay que abrir nuestra mente a que existe otras formas de vincularnos que es por medio de la empatía y la equidad” ayuda el saber que el otro va a sentir lo mismo que tú y que al igual que tú le gusta que le cumplan deseos, que te quieran que te consientan

Ayudaría mucho que hombres como mujeres, entendiéramos que las mujeres también tienen derecho a desear, a que las consientan, a que les pregunten si se están sintiendo bien en una relación sexual y que si les duele o por cualquier motivo no quieren seguir la relación sexual que esta se detenga. La empatía es un ponerte en su lugar y decir ¿qué sentiría yo? Lo que ella siente es igual de importante.

 

Empatía: empezar a ver al otro como igual a mí

La empatía es una de las claves para tener relaciones sexuales mucho más placenteras y más sanas donde se busque el placer de los dos, y no sólo de una parte.

“este no es únicamente un problema de hombres, en ocasiones somos la mujeres las que detenemos nuestros deseos y nos ponemos en situaciones donde salimos lastimadas, no estoy diciendo que los abusos sexuales sean culpa de las mujeres, nada que ver, sino que por ejemplo en una relación con tu pareja tu quieres algo y no lo dices”

Las mujeres debemos empezar a darnos derecho a desear, a hablar de lo que queremos, “a mí me gustaría que hicieras esto” es una frase válida que merecemos expresar.

¿Cómo decir que NO? Emitir y recibir una negativa

Generalmente cuando no sabemos decir que no, tampoco sabemos aceptar un no, es decir, a veces estamos en vínculos donde no hay límites.

Para establecerlos hay que hacer un análisis profundo, porque cada quien tiene distintas razones por las que le resulta difícil decir que no: miedo de que tu pareja te deje, que no te gusten los límites y por ello no los pones, etc.

Empezar a practicarlo es vital, saber que se vale decir que no y no pasa nada, no estás fallando como hombre, mujer o pareja.

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¿la educación sexual está fallando?

“La educación sexual apenas se está construyendo” nos indica la psicoanalista Xochitl González.

En la actualidad, la educación sexual se está renovando, y para hablar de ello “tenemos que poner todo en un contexto histórico” antes no se veían estas cosas, lo correcto era que se aceptara lo que la pareja pedía.

La educación sexual está entrando a un nuevo escenario donde se está buscando la equidad de género, y por eso toda la reconstrucción y nuevas reglas que se exploran.

 

¿La educación sexual debe incluir la pornografía en sus temas?

Lo importante, me parece es que ya se pone en palabras todo, siendo que anteriormente todo se callaba, antes hablar de sexualidad o sentimientos era un taboo, ahora se puede hablar de todo, incluido la pornografía.

 

“A diferencia del pasado lo que ha mejorado es que ahora se puede hablar. Se tiene que hablar de la pornografía, se tiene que explicar qué es, sus beneficios y sus posibles conflictos, se tiene que hablar los usos que se le dan, de la adicción a ella. Se tiene que hablar de todo, de la porno de los abusos, de todo lo que se calló”

Sí, se tiene que hablar de ella, se tiene que explicar qué es, se tiene que habla de sus beneficios y conflictos, de la adicción y los usos del porno, de los abusos, se tiene que hablar de todo lo que se calló.

 

¿Cuándo se es adicto a la pornografía?

La adicción es un tema en sí. Se puede ser adicto a cualquier cosa, no solo al porno.

Las principales características de una adicción es que tu vida gira en torno a eso, que dejas de tener vínculos con el exterior, y que te rebasa, es decir, no lo puedes controlar.

 

En caso de tener una adicción el tratamiento con un o una especialista son lo más recomendado para desarrollar una vida sexual sana.

 

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